lunes, 18 de noviembre de 2013

CUENTO


En un buen día de Junio, con una tarde soleada llega al pueblo llamado Macondo un viajero de nombre Aureliano, le gusta viajar de un lugar a otro, pues es un hombre solitario que le gusta la diversión. Pero de repente ve a una hermosa niña y queda impactado por su belleza y su dulzura, se acerca para preguntarle el nombre pero ella sale a correr y se esconde. Pasaron los días y Aureliano no olvida a esa niña hermosa, decide no irse del pueblo hasta no saber el paradero de aquella chica.

Una noche mientras la niña paseaba con su familia, Aureliano la vuelve a ver, lleno de alegría los sigue sin que se den cuenta de su presencia y logra saber dónde vive.

Como Aureliano es demasiado tímido, la observa durante vario tiempo, hasta que decide hablar con ella y se presenta, ella siente empatía al momento de hablarse y le revela su nombre Remedios Moscote. Los dos se hablan durante largo tiempo, se quedaron de ver al día siguiente, se encuentran y se escapan hacia una quebrada y pasan gran parte del tiempo juntos, pero sus padres que no la encontraban por ningún lado ponen al pueblo en sobre aviso de que la niña se había desaparecido.

Esto ocasiona una gran presión en su familia y comienzan a pensar que le paso algo malo, de pronto la niña llega a casa y sus padres sollozando la abrazan le preguntan que donde había estado, y ella les contesta que había conocido a un joven el cual ya lo había visto varios días atrás; los padres le contestan que ella no puede volver a salir sin autorización, se pone a llorar y sale corriendo para su cuarto. Los padres Amaranta y José Arcadio Moscote, preocupados e indignados, la encierran, no dejando si no una pequeña ventana para pasarle alimentos. Remedios tiene una hermana llamada Fernanda, la cual es la única que se comunica con Remedios y se convierte en su cómplice quien promete ayudarla.

Ya habiéndose enterado todo el pueblo de la aparición de Remedios deciden buscar al forastero y averiguar cuál es su intención con la niña,  pero como Aureliano por esos días se esconde no logran dar con su paradero.

Una semana después, sale del escondite por falta de provisiones, y como nadie lo conoce se acuerdan de que era un forastero el que había incurrido en la desaparición de Remedios Moscote, y empieza a investigarlo Pilar quien es una gitana que lee las cartas; ella junto a varios que viven en el pueblo abordando a Aureliano para preguntarle qué cuanto hace que llego al pueblo, él no lo piensa y le dice que acaba de llegar al lugar, Pilar le ofrece enseñarle un sitio de estancia, pero el joven le dice que ya encontró uno,  la gitana no queda convencida y decide investigarlo.

Aureliano se dedica a averiguar por Remedios; como Fernanda se entera de los sentimientos de Remedios hacia el joven, ella también busca la manera de encontrarse con él, quien ya va en camino para la casa de la niña; se encuentran los dos y Fernanda le cuenta lo que ha sucedido con su hermana, sus padres la tienen encerrada en su cuarto desde el día que volvió a la casa, Aureliano se siente culpable y decide enfrentar a sus padres  

En cuanto lo ven lo sacan a golpes de la casa sin dejarlo hablar, pero intercede Fernanda y hace que tomen conciencia y le permitan hablar, pero ellos no quedan muy convencidos y llaman a la policía para que se lo lleven, lo encierran durante largo tiempo, mientras tanto Remedios llora de tristeza porque nadie entiende  sus sentimientos hacia Aureliano.

Siente que le hace mucha falta como si lo conociera desde hace mucho tiempo, le pide a su hermana averiguar que paso con él, ella le cuenta lo que ha pasado y se llena de preocupación, Remedios le envía una carta a Aureliano, diciéndole que lo quiere mucho y pidiéndole que la entienda, pero que le dé un tiempo más pues ella es una menor de edad.

Las reglas de su padre José Arcadio es que cuando Remedios cumpla la mayoría de edad, tiene que viajar a la capital para realizar sus estudios secundarios. Pero la niña ya tiene otros planes con Aureliano de quien está profundamente enamorada, en la cárcel el joven busca la manera de escaparse, por medio de un amigo llamado Melquiades quien unos días después de haber llegado a Macondo le ofrece su amistad, Arcadio le cuenta lo que siente por Remedios, y este decide ayudarlo; busca más amigos y una noche deciden ir a la cárcel, duermen al guardia, violan la puerta y sacan a Aureliano.

Salen de prisa y se esconden para no levantar sospechas, al día siguiente el joven se va en busca de la niña quien sigue encerrada. Fernanda descubre a Aureliano y se acerca para hablar con él, le dice que se esconda por un momento mientras sus padres se van, ya cuando ellos están lejos, hace entrar a Aureliano y sacan del cuarto a Remedios. Los hace huir; al regresar sus padres Fernanda les cuenta que los había ayudado porque ellos son injustos y no está de acuerdo con el castigo que le impusieron a Remedios, los padres desesperados, los buscan sin dar con el paradero; pero como es un hombre correcto decide citar a José Arcadio y a Amaranta para estar en buenos términos con sus futuros suegros, ellos acuden a la cita preocupados de lo que haya podido haber ocurrido entre Aureliano y Remedios.


Se encuentran en el sitio indicado y habla con ellos, les dice que el respeta a Remedios y quiere pedirles permiso para visitarla en su casa, les dice que él es un hombre honesto y que jamás le faltaría al respeto a una niña tan hermosa como ella.

Los padres se llevan a la niña y le dan permiso a Aureliano para visitarla, pasado el tiempo Remedios habiendo cumplido la mayoría de edad se convierte en una bella adolescente y termina sus estudios como sus padres lo habían dispuesto en la capital, José Arcadio y Amaranta mantienen contacto siempre con Aureliano y le cuentan todo lo que sucede con Remedios, pasado el tiempo, regresa la joven ya graduada, en la casa hacen una gran fiesta e invitan a Aureliano novio de Remedios. Ellos siguen muy enamorados y Aureliano decide pedirles la mano a sus padres y  empiezan los preparativos de la boda viviendo muy felices.